Ser Padre
Ser «padre», que no «madre»… es lo que quiero reflejar.
Nadie duda de que ser padre es uno de los momentos más emocionantes de la vida (por no decir el más emocionante), aunque los sentimientos son diferentes dependiendo de los factores que marcan el momento.
Para empezar tendríamos que diferenciar entre quien es padre por deseo y quien lo es por «accidente»:
- Cuando es por accidente el sentimiento puede ser muy dispar porque, aunque en un principio no lo desees, puedes llegar a aceptarlo o incluso a desear a la futura personita.
- Cuando es buscado y deseado el sentimiento y las sensaciones recorren tu cuerpo como la misma sangre.
Me centraré en la segunda opción.
La manera de sentir de cada persona es diferente pero en general variará según la madurez de cada uno, la pareja que te acompañe, y la economía (trabajos de la pareja o dinero del que dispongan)… y, por supuesto, la salud.
Pero hay cosas que no cambian por muy maduro que uno sea.
Desde el mismo momento en que la pareja queda encinta, al margen de la inmensa alegría, la mente de ese futuro papá comienza a calentarse a velocidad de vértigo, pues llegan los miedos y las dudas (cierto es que si no es el primero hay menos dudas).
- ¿Seré un buen padre?
- ¿Nacerá sano el bebé?
- ¿Podré mantener siempre a la familia?
- ¿Voy a querer realmente al bebé? (Y si es el segundo: ¿Le voy a querer tanto como al primero?)
- Etc.
Estas y otras dudas asolarán tu mente al poco de enterarte de la gran noticia. La única pregunta que me atrevería a contestar es la cuarta; si no eres especialmente frío y tienes corazón, la respuesta es un SÍ rotundo. El resto tendrás que descubrirlo.
En cualquier caso las dudas no serán un problema, sólo te rondarán con más o menos fuerza. El problema será otro:
– Tendrás que aprender a torear con una res mayor. –
Desde ese instante quedarás irremediablemente a un lado. Al principio menos, pero cada vez más. Casi cualquier conversación que tengas con tu pareja tendrá que ver con el bebé. Muchos de los espacios que considerabas tuyos en tu casa, serán para la criatura. Acompañarás a tu pareja a tiendas de bebés y descubrirás que hay un sinfín de cosas que desconocias para los bebés, y comprarás muchas cosas que te parecerán absurdas e innecesarias, etc.
Cuando acompañes a tu pareja a ver a la matrona, te darás cuenta de que casi ni te mira (a mi me pasó que incluso le preguntaba a ella cosas sobre mí, estando yo delante). Serás casi invisible.
Familia y amigos se preocuparán por ella y por su vientre. Y te pasará más de una vez que ni te saludarán.
Pero TRANQUILO, todo esto lo asumirás y lo respetarás como buen «prepadre» que eres. No morirás.
En realidad es una etapa muy bonita… hermosa, ¿verdad?
– Pero, ¿para quién? –
Ya sabrás que los primeros tres meses son muy importantes y vitales, por lo que hay que tener especial cuidado y mimar mucho a la mamá. Pero en realidad durante todo el embarazo es delicado.
Por eso cada análisis y cada prueba que le hagan lo vivirás con el corazón en un puño.
Desde la primera visita tendrán que hacerle pruebas y análisis para determinar que tanto la mamá como el bebé están bien. Algunas pruebas se repetirán varias veces a lo largo del embarazo:
- Examen físico completo.
- Ecografía Translucencia Nucal.
- Análisis de orina y sangre.
- Biopsia Corial.
- Screening Bioquímico precoz.
- Triple Screening.
- Alfafetoproteína.
- Test de O’Sullivan.
- Cordoncentesis.
- Doppler.
- Ecografía.
- Etc.
La mayoría de las pruebas no sabrás ni para qué son… pero TODAS son importantes (para detectar desde posibles alergias hasta saber si hay riesgo de que tenga el síndrome de Down) y tendrás que esperar resultados, por lo que vivirás en la incertidumbre.
A todo esto añádele que a ella se le revolucionarán las hormonas… Con suerte no estará demasiado insoportable.
Y tienes que saber que llegará un momento en que dependerá totalmente de ti… hasta que nazca el bebé. PACIENCIA.
En resumen;
Esos 9 meses (que no son 9 meses, sino más. Concretamente 40 semanas si nace cuando tiene que nacer), vas a tener DUDAS y MIEDOS por un lado, el CORAZÓN ENCOGIDO por otro. Vas a sentirte muy SOLO por el vacío que te harán los demás involuntariamente y porque no querrás importunarla a ella con tus miedos. Y vas a tener que AGUANTAR muchas insolencias o salidas de tono debido a la «revolución de las hormonas». Pero tranquilo, podrás con ello, pues todo acaba… y comienza otra etapa.
Que no te engañen, es duro y largo, pero pese a todo, es una etapa preciosa… eso también es una realidad. El hecho de saber que está en camino una criatura de tu misma sangre es una gran alegría y te da fuerza.
Lo que viene después es otro capítulo.
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«Un padre no es el que da la vida, eso sería demasiado fácil, un padre es el que da el amor» -Denis Lord-
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Venga! deja de poner chorradas y ponte a tirar maletas ….
Jajajajaja, sé que te gustan las «chorradas» que escribo compañero. Un saludo, nos vemos!!