Un Blog en 20 Minutos
En éste, mi primer post, os voy a contar la historia que me ha llevado a montar el Blog.
Dice así:
Tras una larga deliberación entre mi esposa y yo, ya desde hace tiempo, decidimos plantarnos con 2 niños. En esa deliberación llegamos a la conclusión de que yo debía, como se dice por ahí, «cortarme la coleta». Yo estaba conforme con el fondo pero no con las formas, pues no creo que a nadie le guste entrar en quirófano para ser intervenido, y a mí tampoco. Pero lo acepté porque era la opción más práctica, al fin y al cabo era entrar y salir, una intervención ambulatoria. SÓLO 20 MINUTOS.
En el primer contacto con el urólogo ya pude ver las orejas al lobo. Me interrogó con preguntas del tipo: ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? ¿Tu mujer está de acuerdo? ¿Sabes que es irreversible?, etc. Pero lo peor llegó después. Me invitó a tumbarme y que me bajase los pantalones, que aunque uno es consciente de que ha de ser así, nunca se está del todo preparado (Siempre he sido muy pudoroso, y a pesar de haber perdido mucho la vergüenza con el paso de los años, algo queda). Después de estar palpando mis partes más íntimas un par de minutos (Os aseguro que dos minutos es muuucho tiempo), paró, me miró, y me dijo: -Esto no me había pasado nunca. No consigo encontrar los conductos deferentes.- (Los conductos deferentes son por donde han de pasar los espermatozoides). Me hizo poner de pie, y frente a frente empezó a palpar de nuevo… En fin, la situación fue del todo violenta. Creo que no nos besamos porque era mucho más alto que yo. Bromas a parte, cuando consiguió supuestamente encontrar los dichosos conductos, se acabó el primer asalto. La consulta había durado, entre unas cosas y otras, más o menos, 15 minutos. Y me remitió al día de la intervención.
El día de la intervención llegué mentalizado, y mi mayor preocupación era si me iba a doler o no la anestesia, que sería local. En cuanto me llamaron pensé; bueno, en 20 minutos estoy fuera. Una vez en la camilla y con mis atributos al aire, lo primero que me molestó fue tener de espectadores al cirujano, la enfermera y la auxiliar, porque puedo entender tanto lo del doctor como lo de la enfermera, pero bajo mi punto de vista, la auxiliar debería haber estado detrás de la cortina. (Pero bueno, seré yo… y mi pudor). La anestesia dolió lo suyo, y mientras trabajaban una parte, yo trataba de mentalizarme de que no era para tanto, pues me tenían que anestesiar el otro lado también. En menos de 20 minutos estaría de vuelta en casa. Nada más lejos de mi realidad.
Desde que me llamaron hasta que salí por la puerta, pasó casi una hora y media. Si en la consulta le costó al urólogo encontrar el conducto, en esta ocasión NO encontraron uno de los conductos. Los daños colaterales fueron que, al no encontrarlo, estuvieron buscando y removiendo con el consiguiente daño que me hicieron. Salí de la sala llorando. Además tendría que pasar por quirófano en 3 semanas.
Por si eso no fuera poco, también supuso que en lugar de 2 ó 3 días de recuperación, necesitase una semana para estar bien.
Y llegó el día de la operación. Pedí que me durmiesen entero, pues no quería enterarme de nada (me llevé la bronca de la anestesista pero me durmieron). Entré a las 11 de la mañana y salí del hospital, entre operación y postoperatorio a las 19:00 h.
E, increíblemente, resulta que soy el 1 de 100.000 casos que no tiene uno de los conductos deferentes. Tanta historia y tanto padecer para «nada».
Pues si pensábais que ahí acababa el asunto ya os digo que no. 2 días más tarde se me infectó la herida y tuvo que venir a casa una ambulancia para llevarme de vuelta al hospital. 4 días estuve ingresado. 4 días con un compañero de habitación, cuanto menos particular… Ahí lo dejo.
Así que si sumo todo el tiempo puedo decir lo siguiente:
- 15 minutos de consulta.
- 90 minutos de intervención ambulatoria.
- 8 horas de intervención quirúrgica + el despertar.
- 4 días de hospitalización por la infección.
Sumado todo hace un total de 105 horas y 45 minutos. Eso si no contamos con que la recuperación también se ha exponenciado.
Por lo tanto puedo decir, remitiéndome a los famosos 20 minutos, que:
>20 minutos es igual a 105 horas y 45 minutos.<
>1 minuto = 317 minutos y 15 segundos.<
–Acabo de descubrir la fórmula para estirar el tiempo.–
Durante los días de hospitalización tuve tiempo de pensar. Necesitaba contar esta historia y muchas otras. Necesitaba escribir, pues es uno de mis grandes hobbies de siempre.
Esta historia, junto a todo lo que nos ha pasado, sobretodo los dos últimos años a mi familia y a mí, me empujó a empezar a escribir. (Siempre he escrito cosas, pero esta vez quería escribir una buena historia).
Se lo conté a mi buen amigo Miguel Ángel y me sugirió que crease un blog. Creo que fue un gran descubrimiento para mí ya que, aunque sabía lo que son los blogs, nunca se me había ocurrido montar uno. Gracias Miguel Ángel.
Desde ese mismo día comencé a trabajar en el tema, pensé en qué puedo ofrecer, ya que sé de muchas cosas pero no me considero experto en nada. Y pensando me di cuenta que con buenas historias y relatos puedo hacer que otros aprendan. O eso espero.
1
«Las grandes ideas surgen en los momentos más complicados»
Descubre más desde Momentos de la Vida
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Me ha encantado este tu primer post. Es muy tú.
Gracias, y espero que te guste también el resto…
Lo fácil es saber cómo, lo difícil es saber por qué… Me alegro que hayas descubierto el por qué contarlo en este blog.
Joder! tiene huevos la kosa…Eh?!