Coronabicho

Coronabicho

En tiempos del NO bailar pegados (contradiciendo a Sergio Dalma), de sustituir el apretón de manos por un toque de codo (saludo que habitualmente ya ejercíamos en el hospital cuando alguno iba con ropa de aislamiento), en tiempos de besos volados y de disfrazarnos con mascarilla y guantes (todo el que puede), en tiempos de un largo etcétera de cambios de costumbres y medidas de seguridad por el dichoso bichito que amenaza con destronarnos (supongo que de ahí la “corona”) para hacerse dueño de “nuestro” Mundo… en estos tiempos complicados para la humanidad, la mayoría de países hemos decidido (impuesto por los políticos y asesorados por los expertos) confinarnos en casa. O lo que es lo mismo, hemos decidido luchar por nuestra existencia, por nuestras familias (en especial por nuestros mayores), luchar por nuestra vida. De repente, muchos hemos redescubierto lo valiosa que es la vida, lo bonito que es pasear, tomar algo en un bar o algo tan sencillo como poder abrir una puerta o tocar cualquier otro objeto sin temer contagiarnos.

 

EL CONFINAMIENTO

Estos días hemos visto que en su mayoría, nuestra sociedad es solidaria. Cierto que siempre hay alguien que se salta las normas y, por consiguiente, las medidas de seguridad, pero estamos notando, siempre a un metro de distancia como mínimo, que estamos cerca unos de otros. También es cierto que el primer instinto ha sido el “sálvese quien pueda”, yendo a comprar grandes cantidades de comida (sobretodo productos básicos) para llenar una despensa para un tiempo prolongado o comprando mascarillas hasta dejar muerto el stock para los hospitales, pero dejando eso de lado, el comportamiento de la gente en general está siendo ejemplar. Con infinidad de propuestas para pasar el aislamiento de la mejor manera posible… Esos aplausos a las 20:00 h cada día que, a los que nos sentimos aludidos, se nos pone el vello de punta. GRACIAS por la parte que me toca.

Hemos descubierto la importancia que tiene estar cómodo en casa. Una casa confortable y decorada a tu gusto hace que casi no eches de menos salir a la calle.

 

POLÍTICA Y ECONOMÍA

Aquí nunca hablo de política, pero tengo que decir que, sin ser partidario del presidente que tenemos, y después de (bajo mi punto de vista) no haber actuado a tiempo permitiendo la manifestación del 8M en contra de lo recomendado (por nombrar lo más sonado), creo que rectificó bien, creo que tomó las medidas que se tenían que tomar (el tiempo dirá si son suficientes o no. Si están bien o mal), creo que de repente se sintió responsable y pasó a ser uno más de los ciudadanos. También me gustó que todos los partidos le respaldaran dejando de lado los ideales (salvo Casado por hacer política de oposición y Torra por seguir con su obsesión nacionalista). Ya habrá tiempo para juzgar. 

A nadie se le escapa el desastre económico que va a suponer para el país (y el resto del mundo). Costará mucho remontar pero, al menos, habrá más ayudas que nunca.

En cuanto acabe esto, a buen seguro que la oposición se cebará en lo mal que lo ha hecho el gobierno, y el gobierno se refugiará en que esta crisis no la pudo prever nadie. Más de lo de siempre.

Y será el momento del pueblo. Me gustaría que esto nos haga realmente abrir los ojos y, entre todos, consigamos una clase política de clase (valga la redundancia), donde al que roba lo pague de verdad, donde no sean ellos quienes regulen sus sueldos, donde esos sueldos dejen de ser vitalicios, donde deje de haber puertas giratoria y tantas otras medidas con las que la inmensa mayoría del pueblo estamos de acuerdo.

 

COSAS BUENAS

Estamos viviendo algo histórico que, como leí en algún sitio, las generaciones futuras lo estudiarán. En nuestra mano está dejar una huella de civismo y responsabilidad y creo que vamos a dejar una lección de vida con esta crisis. Creo que, aunque están los que no cumplen con su parte del trato, vamos por el buen camino. Creo que algo va a cambiar. Que estamos ante una nueva era. Habrá un antes y un después en nuestra historia. En nuestra vida.

Al mismo tiempo que nos hacen alejarnos, nos hemos acercado mucho más entre nosotros, no sólo a nivel familiar, sino a nivel social con nuestros amigos, nuestros vecinos, etc.

Otra cosa buena es que de golpe hemos aprendido a apreciar todo lo que tenemos, tanto lo material como los servicios o la tecnología de la que disponemos a diario.

Hemos descubierto que el mejor activo de este país son sus ciudadanos, el pueblo. La clase política debería de tomar nota de todo esto y cambiar como, a buen seguro, vamos a hacer el resto de la población.

Supongo que cocinando en casa cada día, algo ahorraremos en comida y nos haremos expertos culinarios. Mi mujer está tirando de imaginación y experimentando, y salen comidas realmente buenas.

Con todo esto no hay que olvidar que estamos dando un respiro al planeta. Menos polución, menos caza indiscriminada… Los animales deben estar despistados sin ver apenas humanos, pero seguro que lo están agradeciendo. Es su momento.

Creo que derrotaremos al Bicho, pero cuidado con las palomas de Plaza España porque se me ocurre que nadie ha debido de pensar que si no hay nadie en la Plaza España para darles miguitas de pan, los primeros días no pasará nada, pero a medida que pasen los días se irán poniendo nerviosas y puede que también se pongan en pie de guerra contra las personas y nos ataquen como en la película de Hitchcock uniéndose al Bicho… Esperemos que no tenga muchos aliados en esta guerra. (Un poquito de humor como el que se está viendo en las redes sociales estos días, no viene mal).

 

EL HOSPITAL

Alguien muy especial me dijo no hace tanto que la vida era como una película o una obra de teatro en la que nosotros somos los protagonistas de nuestra historia. Pues creo que esto supera esa idea. Es como estar viviendo una película en la que sólo echo en falta que salga el presidente de EE.UU. encabezando una contraofensiva mundial contra el Bicho.

Yo seguiré en el frente, espero que hasta el final. Hasta que derrotemos al enemigo. Enemigo común. EL BICHO. Seguiré yo… y el resto de mis compañeros del hospital. Algunos ya han caído en combate (mucho ánimo desde aquí), otros resisten aún estando mucho más expuestos que yo. Mi admiración especial a las enfermeras de urgencias, pero sin dejar de lado al resto de compañeros, desde médicos hasta limpiadoras. Y tampoco debemos despreciar la labor (creo que nadie lo hace) de los que están en la retaguardia como los camioneros, las cajeras y un largo etcétera de colectivos. Pero, como dije antes, creo que el principal activo de esta sociedad es el conjunto de sus habitantes. Somos todos. Y juntos ganaremos esta guerra. Derrotaremos al Bicho.

Yo intento cumplir a rajatabla todas las medidas de seguridad porque creo que cada miembro del hospital, independientemente del puesto, es importante, y, aunque en este momento no me pille trabajando en urgencias donde, quizás sea el servicio más comprometido, intento ayudar lo máximo posible.

 

YO

Por mi parte quería disculparme con toda esa gente que espera que escriba. Hace más de un año que no colgaba nada en el blog, pero tengo motivos. Tomé la decisión de dedicarme a ordenar mi vida para después centrarme en escribir. Me está costando más de lo esperado, pero estoy haciendo grandes avances. Ya casi tengo mi casa como quiero (he estado reformándola… y aún sigo, pero queda poquito), me saqué la oposición (aunque siguen sin salir las plazas. Ojalá me toque alguna), intento conseguir que mis hijos tengan una rutina (la necesitan), las extraescolares de los niños, los contratiempos, el doblar; hice el último esfuerzo doblando en verano, en Iberia* (decidí que sería mi último verano en el aeropuerto salvo cataclismo… El cataclismo ha llegado en forma de Bicho pero creo que voy a intentar no tener que doblar), etc.

Mientras tanto he recibido muchos comentarios vuestros diciéndome que para cuándo otro artículo o que cómo va la novela. Esos comentarios me producen sentimientos encontrados; por un lado algo de tristeza por no estar haciendo lo que me gusta, lo que me había propuesto. Pero por otro lado me hace feliz darme cuenta de que hay más gente de la que creo a la que le gusta lo que escribo. Gracias. En breve espero poder dedicarle más tiempo a escribir.

Es curioso que para cualquier escritor (o aspirante como yo) el confinamiento sería una gran noticia, una gran excusa para poder dedicarnos a escribir. Podría ser muy productivo pero mi suerte aún está por llegar, pues a mí me toca batallar en el frente, me toca ir a trabajar al hospital. Es innegable que algo más de tiempo en casa tengo, pero no todo el que me gustaría. Todo llegará.

*IBERIA

Quiero hacer mención especial a mis compañeros de Iberia que son una verdadera pasada, y seguro que lo están pasando también muy mal por la situación. Mucha fuerza para ellos. Por ellos espero que no tarde en abrir el aeropuerto. Yo tomé la decisión de dejar el aeropuerto para dedicar más tiempo a mi familia, entre otras cosas por pequeñas historias como la siguiente:

Mi pequeñín de 6 años le dijo a mi mujer;

     —Mamá, ya sé qué quiero ser de mayor… policía y profesor.

     —¿Quieres ser dos cosas? —le contestó Cristina un tanto sorprendida.

     —Claro, como papá, que es médico y del aeropuerto.

Dejando a un lado el hecho de que me subiese unas cuantas categorías (con lo contento que estoy yo de ser celador), me di cuenta de que mi decisión de dejar el aeropuerto es totalmente acertada, porque si mis hijos ven como normal tener dos trabajos…

En fin, decirles que les llevo en el corazón porque realmente son como una gran familia.

 

Espero volver a escribir pronto. Os invito a suscribiros a mi blog. Recibiréis los artículos que publique y además que sepáis que yo no envío publicidad. Un saludo a todos y recordad #quedateencasa para ayudarnos a todos.

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«Si no cambiamos la dirección de nuestros pasos, es muy probable que acabemos llegando allí donde nos dirigimos». -Proverbio chino-


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